Cuando Asamoah Gyan marcó en el minuto 5 del duelo que enfrentaba a su país con Egipto el mes pasado, el estadio de Kumasi estalló de emoción y aplausos hacia el ariete. Los casi 40.000 espectadores presentes no cabían en sí de euforia, y se deshicieron en elogios hacia el capitán de selección. Los compañeros de Gyan, incluso los que estaban en el banco de suplentes, corrieron a abrazarlo.
“Fue un momento fantástico”. Así describe Gyan a FIFA.com el gol con el que abrió el marcador, un disparo perfecto desde un ángulo ajustado que encarriló el contundente triunfo por 6-1 de las Estrellas Negras, que pusieron así un pie en la Copa Mundial de la FIFA 2014™. “Contra un rival como Egipto no se podía prever un resultado tan abultado. Aunque esperábamos ganar sin problemas en casa, esa noche nos salió todo perfecto”.
“Fue un momento fantástico”. Así describe Gyan a FIFA.com el gol con el que abrió el marcador, un disparo perfecto desde un ángulo ajustado que encarriló el contundente triunfo por 6-1 de las Estrellas Negras, que pusieron así un pie en la Copa Mundial de la FIFA 2014™. “Contra un rival como Egipto no se podía prever un resultado tan abultado. Aunque esperábamos ganar sin problemas en casa, esa noche nos salió todo perfecto”.
“Fue merecido”, añade el punta, de 27 años, que ya piensa en participar en su tercera cita mundialista consecutiva el próximo verano. “Los jugadores se entregaron a fondo, todos lucharon muchísimo. Y el público estuvo sencillamente sensacional”.
Los hinchas ghaneses no siempre se han rendido a los pies de Gyan de esta manera. El delantero está a punto de convertirse en el máximo anotador de todos los tiempos de la selección ghanesa, figura entre los candidatos al premio al mejor futbolista africano de 2013, y ha pasado por varias de las mejores ligas del mundo. Sin embargo, a menudo ha sido objeto de la ira de sus compatriotas en las gradas. Durante la Copa Africana de Naciones 2008, celebrada en Ghana, recibió abucheos y pitidos. El penal que falló en el torneo continental del año pasado ante Zambia, futura campeona, le valió más críticas en su país, y provocó que renunciase de manera temporal a competir con la selección. Pero pronto rectificaría, por suerte para los hinchas de Kumasi, que pudieron ver al Baby Jet de las grandes noches contra Egipto, al que marcó dos goles en ese choque.
Los hinchas ghaneses no siempre se han rendido a los pies de Gyan de esta manera. El delantero está a punto de convertirse en el máximo anotador de todos los tiempos de la selección ghanesa, figura entre los candidatos al premio al mejor futbolista africano de 2013, y ha pasado por varias de las mejores ligas del mundo. Sin embargo, a menudo ha sido objeto de la ira de sus compatriotas en las gradas. Durante la Copa Africana de Naciones 2008, celebrada en Ghana, recibió abucheos y pitidos. El penal que falló en el torneo continental del año pasado ante Zambia, futura campeona, le valió más críticas en su país, y provocó que renunciase de manera temporal a competir con la selección. Pero pronto rectificaría, por suerte para los hinchas de Kumasi, que pudieron ver al Baby Jet de las grandes noches contra Egipto, al que marcó dos goles en ese choque.
“Tenemos muchísimas ganas de volver al Mundial, pero hay que hacer las cosas como es debido en el partido de vuelta”, señala en vísperas del compromiso de este martes en El Cairo. E insta a no perder la concentración: “Esto es fútbol, así que puede pasar cualquier cosa”.
En tono de Gyan desprende cautela, algo comprensible. Quizás nadie sepa mejor que él que las cosas pueden torcerse en cualquier situación, por muy favorable que parezca. Hace tres años, fue él quien estrelló un lanzamiento desde los once metros contra el larguero de Uruguay en los instantes finales de la prórroga del partido disputado en Soweto. Ese desafortunado error forzó la tanda de penales, en la que Ghana acabaría despidiéndose del certamen.

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